Rec
12:35 Edit This 0 Comments »
Es increíble como pasa el tiempo, como quienes se van pronto son simplemente un recuerdo.
Recordar, dicen, los mantiene vivos. Pero en verdad eso es sólo una vía de escape, una solución conformista y, muy en el fondo, una creencia desesperada.
Queremos recordar para que quienes se fueron nunca mueran. Queremos recordar para revivir aquellos momentos llenos de satisfacción y amor.
Queremos recordar, simplemente, porque la realidad, o el presente, es demaciado crudo para sobrellevarlo solos.
Queremos recordar aquellos suaves brazos que nos llenaban de valentía cuando pequeños, y nos hacían sentir mejor en los momentos de tristeza.
Queremos recordar porque no podemos dar ese tremendo paso que es el, simplemente, seguir adelante.
Queremos recordar por miedo a que a nosotros mismos se nos olvide quienes somos, se nos olvide de donde venimos y a donde vamos. Recordamos pasajes de nuestra vida, con el único fin, de no perdernos en el camino, de enfrentar cosas que nos duelen y de volver a sentirnos amados.
Así mismo como recordamos queremos que nos recuerden, es un temor algo ególatra, tememos que, en algún momento, seamos nosotros los que vivamos mediante recuerdos. Tememos que al morir se nos olvide, y es por eso que nos empeñamos en recordar, nos empeñamos en recordarnos y en hacernos recordables.
¿Pero eso va a cambiar las cosas?, ¿Acaso algún día seremos el cobijo de esperanzas?,¿Seremos los que resguarden a otros de esa realidad?. ¡¿Acaso el mundo podrá seguir girando sin nosotros?!
Recordar, dicen, los mantiene vivos. Pero en verdad eso es sólo una vía de escape, una solución conformista y, muy en el fondo, una creencia desesperada.
Queremos recordar para que quienes se fueron nunca mueran. Queremos recordar para revivir aquellos momentos llenos de satisfacción y amor.
Queremos recordar, simplemente, porque la realidad, o el presente, es demaciado crudo para sobrellevarlo solos.
Queremos recordar aquellos suaves brazos que nos llenaban de valentía cuando pequeños, y nos hacían sentir mejor en los momentos de tristeza.
Queremos recordar porque no podemos dar ese tremendo paso que es el, simplemente, seguir adelante.
Queremos recordar por miedo a que a nosotros mismos se nos olvide quienes somos, se nos olvide de donde venimos y a donde vamos. Recordamos pasajes de nuestra vida, con el único fin, de no perdernos en el camino, de enfrentar cosas que nos duelen y de volver a sentirnos amados.
Así mismo como recordamos queremos que nos recuerden, es un temor algo ególatra, tememos que, en algún momento, seamos nosotros los que vivamos mediante recuerdos. Tememos que al morir se nos olvide, y es por eso que nos empeñamos en recordar, nos empeñamos en recordarnos y en hacernos recordables.
¿Pero eso va a cambiar las cosas?, ¿Acaso algún día seremos el cobijo de esperanzas?,¿Seremos los que resguarden a otros de esa realidad?. ¡¿Acaso el mundo podrá seguir girando sin nosotros?!
