Humanidad

14:04 Edit This 1 Comment »

Se podría decir que para todo existe tiempo, pero que pasaría si el tiempo que existiese no es el necesario, es decir, para decir un te quiero existe tiempo, para salir con tus amigas existe tiempo, pero para vivir, ¿Existe el tiempo necesario?.
Todos los días, cada mañana, son distintas, aunque nosotros no nos demos cuenta de ello, generalmente las personas tienen una rutina diaria, levantarse, lavarse la cara, tomar desayuno, lavarse los dientes, vestirse, mirarse al espejo y salir corriendo porque lo más probable es que estén tarde para trabajar, estudiar o para juntarse con alguna persona.
Pero que es lo que pasa cuando a estas personas se les cambia algo de su rutina, es decir, como que su reloj despertador no funcione o que se les corte la luz o el agua. Esas cosas, que se ven muy simples, pueden desequilibrar el día de una persona.
Pero que pasa con esas personas que no saben si el día de mañana tendrán luz, o agua, o si simplemente no saben si tendrán comida para darles a sus hijos, o si tendrán trabajo.Esas personas son las que viven el día a día de forma distinta, son las personas que jamás tienen un plan, una rutina. Para ellos el día de mañana es incierto, no pueden tener una rutina, porque no saben que es lo que les podría pasar mañana.
Son personas que viven cada día hasta el fin, que trabajan de sol a sol, con la incertidumbre de lo que va a pasar luego, son personas que no hacen planes, porque con suerte pueden decir que harán en la noche, o a la mañana siguiente. Pero saben, esas personas, son las más felices de todas, porque aprovechan todos los momentos, y no siguen un plan diario, ellos no tienen el esquema de entregar 5 horas de amor, 12 de trabajo y 5 de descansar, ellos simplemente lo hacen, ellos entregan cariño, entregan amor, sin ningún plan anterior, no se auto limitan, son felices de estar vivos, de compartir juntos, son felices de tener una familia, y agradecen todos lo gestos, no los que cuestan más de 10 lucas. Estas son las personas que he conocido en mis viajes al sur, personas que al ser tan autenticas son únicas.
Ellos creen en el amor, en la confianza y por sobretodo en Dios. Ustedes no se dan cuanta de cuanto hacen falta esas personas en las grandes ciudades, personas humildes y buenas desde adentro, ¿Qué agradable sería que las personas dejaran de ser unas maquinas y comenzaran a ser más humanas?.
A los de la ciudad les falta humanidad, somos sólo unos pocos los que entregamos cosas sin esperar nada a cambio, ¿Por qué no puede existir más gente así?.
Todos los días camino pos las calles de Santiago, y veo que la gente no es capaz, nisiquiera, de saludarse los unos con los otros, ¿Acaso les da vergüenza?, porque deberían de tenerla, si saludar es uno de los gestos más propios de la buena enseñanza.
Me gustaría que en Santiago la gente fuera como lo es en el sur, pero no hablo de la gente de las grandes ciudades o de los centros turísticos, hablo del verdadero sur, de esa gente que trabaja la milla, o los que se dedican a criar ganado, me gustaría que Santiago se volviera un lugar más humano, donde las personas no tengan miedo de mostrarse tal cual son, donde las personas se conformen con lo que tienen, y que estén agradecidos de tenerlo, simplemente me gustaría que las ciudades fueran más como Quenuir, o como La Poza, lugares donde la gente es autentica y agradecida, donde la gente se muestra tal cual es, y no necesita de mascaras para la sociedad, quisiera que fuéramos más humanos... Simplemente más humanos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

yo soy de quenuir gracias por valorar lo que realmente significa vivir.
g.a.p