Lucifer

15:09 Edit This 0 Comments »

Érase una vez un ángel que vivía en el cielo. Era el ángel más bonito del reino de Dios. Tenía un precioso pelo rizado de color oro y unos ojos azules tan claros como el agua del mar que rebosaban de alegría. Era inmensamente feliz. Se pasaba horas jugando con los otros angelitos y dando largos paseos por la tierra inventada por su Dueño omnipotente. Un día, mientras pasaba por un bosque vio a un chico que practicaba su puntería. Ella, se acercó a verle más de cerca, sigilosamente. El ángel sin querer tropezó y se vio descubierta por el apuesto chico, que la miraba desde arriba con sus inmensos ojos verdes. Él, cuyo nombre era Set, la ayudó a levantarse, y quedaron muy cerca. Ella supo que se había enamorado en ese mismo instante y el chico había quedado prendado de aquel ángel. Empujados por las fuerzas del amor se besaron, y en aquel momento se paró el mundo para ellos. Pero Dios, aquel que todo lo veía, castigó a los amantes. Un rayo atravesó el corazón del chico, partiendo su pecho en dos. Lucifer fue llamado a presencia de Dios, para imponerla un castigo. Pero ella, en vez de acatarlo se rebeló contra su Dueño y ante la presencia de su séquito de Arcángeles, una furia se desató en el cielo y ella se volvió negra. Ya no poseía una cabellera de color oro, sino negra como la noche…
…Sus ojos se volvieron de color negro y vacíos, como nunca antes habían visto los demás. Sus ropas antes rosa pálido se rajaron y también mutaron de color, para convertirse en ropas negras. Y sus imponentes alas blancas, como el alba, como la verdad, se volvieron negras
Y Dios, desterró al ángel más bello del cielo al mundo subterráneo solo por haberse enamorado de un mortal. Pero ella prometió venganza, y antes de irse definitivamente a los infiernos de los que sería reina para la eternidad selló un juramento ante el Dios que la había vuelto negra. Su voz resonó en todo el reino de los cielos: “juro, por mi amor muerto, que sembraré tu tierra con el dolor que me has causado, juro, por mi amor eterno, que la maldad con la que has obrado conmigo será la maldad que plantaré en tu adorada tierra. Y lo que siembra se recoge, omnipresente.” Y el ángel, aunque negro, seguiría siendo el más bello que pisó el paraíso más hermoso de Dios.

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